Revista Literaria Periódico Cultural

21.7.2010

21.7.2010 GMT

Dinamarca Ian Welden Poemas

LA TORRE

La torre que crece a mi alrededor

me mantiene distante a la luna y el sol.

Me protege de mis sueños

y me enriquece

con las virtudes de la piedra.

Las pantallas

que reemplazan mis ventanas

me dan la información necesaria.

Las cuatro estaciones son substitutos inútiles

de mi amada isla

en el mar de las sombras.

Te gustaría entrar?

Te invito a entrar...

Te gustaría pasar y ser como yo?

Esta torre trepa y crece

cual criatura nocturna.

Satisface nuestras almas con espejismos

a condición de que nos rindamos sin condiciones.

Estos cables hurgan cuerpos desprevenidos

en busca de nuestra capacidad

para ser esclavos.

Y conectan nuestra voluntad

a las fuentes oficiales

haciéndonos decir

lo que no queremos decir

Sabes lo que esto significa?

Sabes lo que esto quiere decir?

Sabes que ya has aceptado mi invitación?

LOS MILAGROS DE UN DÍA

Para Sidsel

Siento tu aroma

bailando entre mis cardenales

en la ventana inmensa

y me haces entender

que no eres una mariposa

a pesar de todo

sino un alma.

Te sientas a comer un durazno

en silencio

y en la televisión bailarinas profesionales

penosamente intentan imitar

tus tenues movimientos distraídos

Estás en la plaza

me dices por sms

que llegarás a las siete

y te imagino ahí de pié

sola

sonriendo

ya no como una mariposita

sino como una mujer.

Llegas a las nueve

y me miras

para constatar que llegaste atrasada

y te sumerges en tus mensajes virtuales

mientras yo me duermo en paz

LOS MACHOS


Vengo de la pega
colgado de un gancho.
Todos mis compadres
colgados de un gancho
y el bus nos escupe
al llegar al paradero Trece
paradero negro y hediondo.


Caminamos eternos caminos
hacia la población.
Chao compadrito nos dispersamos.


Sigo solo
la policía me observa
y no hay luces en este sendero
mi instinto me conduce.


Huelo.
Escucho.
Tropiezo, caigo, desmayo
y pierdo el escaso conocimiento
que alguna vez casi poseí.


Pero
pienso

luego soy
y despierto
y encuentro oliendo
cual perro guardián
mi territorio.


Ahí están
mi hembra
mis mujercitas y mis hombrecitos.


Traigo apio húmedo aún
y papas recién desenterradas.
Hacemos maravillas en la olla
y después de comer
nos acostamos todos juntos
a mirar las galaxias fugaces.



TE PUEDO ALCANZAR

Para Helene

Transparente como una dulce brisa

donde estabas no te podía tocar

Y con tu bicicleta amiga

cruzabas calles desconocidas para mi

por las que jamás podía caminar.

Te perdí una vez

por mi culpa por mi culpa

por mi gravísima culpa

y me buscabas a gritos

y yo no podía escuchar.

Tu adolescencia llego tempranísima

y yo no lo podía creer

porque estaba embrujado

por la muerte.

Días mejores amanecieron

y pude ver tu rostro tranquilo

tus ojos mansos, y tus manos olorosas

a pan y hierbas

y desperté para ti, por ti.

Me rescataste

tú mi más hermoso milagro

y pude abrazarte y besarte

como quien sujeta firme

a un joven árbol en flor.

Aún eres transparente

como una dulce brisa

y sigues cruzando

calles desconocidas

pero adonde vas

ahora yo también puedo ir.

TECHOS

Como quisiera tener un techo.

Suavecito.

Y un jardín

dónde no se aproximen las locomotoras.

Un techo y un jardín

con flores.

Y una mujer.

Una mujer

que se parezca al techo suave

y al jardín floreado.

Yo la cuidaría

te lo prometo.

Como quisiera tener raíces,

raíces húmedas y poderosas

y venados mordisqueándolas

y bebiendo de su leche.

Y huemules mansos y silenciosos

y cóndores y copihues y todos eso..

Te prometo que los cuidaría.



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21.7.2010 GMT

Chile Maritza Álvarez Poemas

Las nubes, tus ojos, la lluvia

Te retuve en el momento preciso
ese que hay, por ejemplo,
en la espera de la lluvia anunciada
cuando por un instante el aire deja de existir
al retener la bocanada, pulmones que se expanden
henchidos
distintos
Oh! espectador deslumbrado
asomas con un tinte rosa obscuro
que las nubes y el movimiento de ellas
dejan en tus ojos cautivos
El viento te limpia y deja gravitando
leve, transitando lo intransitable
mientras yo te imprento mi sello
y la lluvia cae por fin, enloquecida

El pago

Tendré que “pagar”

Por tu abrazo dilatado

Por tus sedantes caricias

Por el milagro de unos ojos humedecidos

Por tu piel sobre la mía

Para que el mundo no me juzgue

Tendré que “pagar”

Para entronarme sobre ti

Para dibujarte de mil maneras

Por mis besos desvergonzados

Que completo te van a conocer

Tendré que “pagar”

NOSTALGIAS

Hace rato que no vienes, amor

y te espero.

¿Te acuerdas cómo eran esas tardes encerrados?

Yo llovía de ti mis profundidades

que te acercaban desesperando.

Te gustaba ver mi rostro

entre luces tenues, encendido.

Tú, el explorador aventurero,

ingeniero que no agotaba energías

ni estrategias, calculando

ejecutando…

Hace tiempo que no sufres, amado mío,

el único sufrimiento que se espera.

Pasos tristes allá afuera

arrastraban sus sombras enmohecidas,

y yo en cambio, de tus amores gritando.

Orador pasional

llamabas, audible, por su nombre de pila

a todo lo nombrable en un papel,

ahora, inconfesable oratoria.

¿Te acuerdas cómo éramos?...

¿Te acuerdas, mi amor?

Hace tiempo.

Hace tiempo, amor mío.



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